A más de 300 metros de altura, la Torre Eiffel alberga un espacio privado que su creador usó para experimentos y recepciones, y que hoy puede explorarse virtualmente.
Durante más de un siglo, la existencia de un departamento privado en lo alto de la Torre Eiffel permaneció oculta al público. A más de 300 metros sobre las calles de París, el espacio ofrece una vista panorámica única y revela una faceta poco conocida del ingeniero Gustave Eiffel, quien lo diseñó.
Eiffel concibió este espacio de aproximadamente 100 metros cuadrados en la planta superior de la torre, inaugurada en 1889, para que funcionara como su oficina privada. El lugar contaba con baño, cocina y muebles a medida del ebanista Jean Lachaise, pero no tenía dormitorio, lo que indica que el ingeniero no pernoctaba allí. Se utilizaba principalmente para observaciones meteorológicas, experimentos sobre la resistencia del aire y como sala de recepción para periodistas y personalidades influyentes de la época.
Pese a las numerosas ofertas de la élite parisina interesada en alquilarlo, Eiffel rechazó todas, preservando la privacidad del lugar. La torre, que fue la estructura más alta del mundo en su momento con 10.100 toneladas, se concibió desde un principio como una atracción pública, y su planta superior siempre estuvo abierta a los visitantes. Actualmente, casi siete millones de personas suben sus escalones cada año.
El departamento se convirtió en un punto de encuentro para figuras ilustres. En septiembre de 1889, el inventor Thomas Edison visitó el lugar y le regaló a Eiffel uno de sus fonógrafos, dejando una dedicatoria en el “Libro de Oro” del espacio. En este libro también firmaron miembros de familias reales europeas, la actriz Sarah Bernhardt, el artista Paul Gauguin y el empresario Buffalo Bill.
Tras la muerte de Eiffel en 1923, la oficina permaneció vacía hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a usarse como almacén para equipos de las antenas de televisión y telecomunicaciones instaladas en la torre. Hoy, el espacio alberga instalaciones técnicas, aunque se ha recreado una pequeña zona con fines históricos.
El interior no está abierto al público, pero los visitantes pueden observar figuras de cera que representan a Eiffel y Edison a través de las ventanas. Además, códigos QR distribuidos por la torre ofrecen experiencias inmersivas, como un recorrido virtual de 360 grados por el apartamento y una recreación del encuentro entre el ingeniero y el inventor.
