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Fórmula 1: Leclerc volvió a sonreír después de tres meses y se metió en la fiesta de Verstappen en Austria

El escenario estaba armado, con las tribunas teñidas de anaranjado, para un nuevo triunfo de Max Verstappen y Red Bull. El neerlandés llegaba al domingo como gran candidato, después de haberse llevado con autoridad el sprint del sábado y avalado por las estadísticas históricas, que lo tienen como uno de los tres máximos ganadores del Gran Premio de Austria. Pero al final, en Spielberg, la casa de su equipo, la fiesta fue roja. Porque un enorme Charles Leclerc hizo una carrera impecable, aguantó la presión del vigente campeón -que sufrió con la degradación de los neumáticos-, hasta se las arregló para manejar con un problema en el pedal del acelerador sobre el final, y volvió a subirse a lo más alto del podio de la Fórmula 1 después de tres meses.

El monegasco -que había ganado su última carrera el 10 de abril en Australia- se benefició además de una acertada estrategia de su equipo y tras una carrera entretenida, con emociones en todos los frentes, cruzó la meta en primer lugar, escoltado por Verstappen y el británico Lewis Hamilton, de Mercedes.

“Definitivamente necesitaba esta victoria”, reconoció, desbordante de felicidad, Leclerc, que sumó su tercer triunfo del año. “Las últimas cinco carreras fueron increíblemente difíciles para mí y para el equipo. Y poder demostrar que tenemos el ritmo en el coche, es increíble. Hay que seguir empujando, hasta el final de la temporada”

Ferrari sumó así su primera victoria en el trazado austríaco desde la última que consiguió allí Michael Schumacher, en 2003. Aunque no fueron todas sonrisas para la Scuderia, que vivió un momento de gran preocupación a pocas vueltas de la bandera a cuadros, cuando el auto de Carlos Sainz se prendió fuego, tras quedarse al costado de la pista por una falla del motor. El español lucho unos segundos para escapar de un coche en movimiento, que no llegó a frenar del todo, pero pudo salir a tiempo, ileso. La decepción, igual, fue grande, porque el incidente ocurrió justo cuando iba a la caza de Verstappen, para robarle el segundo lugar.

Sobraron las emociones en el domingo de Spielberg. Aunque no hubo grandes incidentes en la carrera (solo un Auto de Seguridad virtual tras el abandono de Sainz), sí algunos toques y despistes -entre George Russell y Sergio Pérez en el comienzo, que le terminó costando un abandono al mexicano, y entre Nicholas Latifi y Sebastian Vettel, que también se retiró- que le pusieron condimento a la prueba.

Hubo también luchas por posiciones y lindas maniobras, con pilotos como Mick Schumacher, elegido piloto del día por los fanáticos tras sumar su segunda carrera con puntos; el propio Russell, que cayó en las primera vueltas al 18° lugar por una sanción de cinco segundo por ese toque a Checo, pero logró remontar hasta la cuarta posición; y el español Fernando Alonso, que protagonizó la remontada del día, al salir 19° y acabar décimo. Pero los grandes protagonistas fueron los que subieron al podio. Especialmente, Leclerc y Verstappen.

El neerlandés se escapó en la largada y se posicionó al frente, seguido por los dos Ferrari, que desde el inicio mostraron un mejor ritmo que su Red Bull. Encima, Mad Max comenzó a sufrir demasiado rápido el desgaste de sus neumáticos. No se habían completado 10 vueltas cuando avisó: “No sé cuánto más van a aguantar”. Y en el giro 11, el monegasco lo superó en la curva 4, con una maniobra impecable, en la que no pudo hacer nada pare evitar el adelantamiento.

Con gomas nuevas -entró a boxes en la vuelta 13-, Verstappen fue a recuperar la punta. Lo logró recién en la 28ª, cuando Leclerc y después Sainz -que mandaban en ese momento, con un ritmo infernal- pararon para cambiar neumáticos.

Pero otra vez la alegría no duró para el de Red Bull, porque sus gomas no aguantaron mucho. “En una vuelta tengo agarre en la parte delantera, en otra no… El auto es muy impredecible. Es una locura”, se quejaba el campeón. Los Ferrari eran mucho más rápidos y otra vez, Leclerc se le quitó el primer lugar con otra limpia maniobra.

La historia se repitió a falta de 20 vueltas para el final. Verstappen quedó primero porque los dos autos de la Scuderia entraron a boxes; pero al volver a pista, el monegasco aceleró y recuperó la punta sin muchos problemas.

El incendio en el coche de Sainz, en la 58ª vuelta podría haberle dado más emoción al cierre de la carrera y, quizás, hasta haber cambiado el desenlace. Porque con el Virtual Safety Car, Leclerc y Verstappen pararon en simultáneo para poner gomas nuevas e igualar condiciones. Y cuando la acción se reanudó, a dos giros para el cierre, había apenas 3 segundos de diferencia entre ambos. Encima el monegasco comenzó a quejarse de un problema en el pedal del acelerador, que, según explicó por radio, se atascaba y no volvía nunca “a cero”.

Verstappen tuvo en ese momento su chance, porque el de Ferrari perdía tiempo y concentración cada vez que desaceleraba y tenía que empujar el pedal con su pie para que volviera a su posición. Pero el Ferrari, con problemas y todo, era mucho más rápido. Y el neerlandés, aunque buscó e intentó acercarse, no tuvo auto ni ritmo para preocupar a Leclerc.

Por cómo se dio la carrera, su segundo lugar, igual, tuvo un sabor muy dulce. Porque si no era por el abandono de Sainz, bien podría haber terminado tercero.

Verstappen felicitó a Leclerc por le triunfo. “Fue demasiada degradación de los neumáticos para atacar realmente a Charles”, reconoció. Foto REUTERS/Leonhard Foeger

“Fue un día complicado. Desde la primera vuelta se vio que estábamos luchando bastante con los neumáticos, y fue así con todos los componentes”, contó el neerlandés. “Fue demasiada degradación para atacar realmente a Charles. Pero un segundo lugar es un buen puesto en un día difícil”.

Verstappen se llevó además el punto bonus por haber marcador el récord de vuelta y se fue de Spielberg con una buena cosecha: 27, si se suman además los 8 que había conseguido al ganar la carrera sprint el sábado.

“Fue una carrera muy buena. El ritmo estaba ahí, al principio y tuvimos algunas buenas peleas con Max. Pero el final fue increíblemente difícil. Tuve un problema con el acelerador y se quedaba atascado al 20 o al 30 por ciento a baja velocidad. El pedal se sentía raro, no volvía a cero. Así que fue muy complicado, pero conseguimos mantenerlo hasta el final y estoy muy, muy contento”, comentó Leclerc.

Verstappen, Leclerc y Hamilton, junto a Laurent Mekies, ingeniero de Ferrari, en el podio de Austria. Foto Joe Klamar / AFP

Con los 32 puntos que sumó en Austria, el de Ferrari se trepó al segundo lugar del campeonato (a 38 de Verstappen) y reflotó sus aspiraciones de pelear por el título.

Hamilton, aún lejos del ritmo de los Red Bull y los Ferrari, protagonizó su propia carrera. El británico largó octavo, batalló en los primeros giros para superar a los Haas de Magnussen y Schumacher, y terminó escalando al tercer lugar para sumar su tercer podio consecutivo.

“Quiero dar las gracias a los hombres y mujeres del equipo que han trabajado tan duro para reconstruir el coche. Tenía un coche nuevo el sábado por la mañana, cometí un error el viernes, algo que no hago a menudo”, comentó, recordando el duro choque que sufrió en la clasificación. “En un fin de semana complicado, este podio y el cuarto puesto de George son muy buenos para el equipo. Hemos mejorado un poco, tenemos que seguir avanzando”.

El domingo en Spielberg comenzó con pronóstico de festejo anaranjado, pero terminó con un fiesta roja y Leclerc en lo más alto del podio. Y encendió otra vez la pelea del campeonato, que se reanudará dentro de dos semanas en el circuito Paul Ricard de Le Castellet, con el Gran Premio de Francia. Con la mitad de las carreras por disputarse, el mundial no tiene un claro favorito y la segunda parte de la temporada aparece en el horizonte con promesas de grandes espectáculos y fuertes emociones. 

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