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Por qué la cocina es la nueva niña mimada de la TV

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Hubo una vida televisiva previa al control remoto, al zapping, a los zócalos, a la pantalla en colores, a los tapes, a los móviles, al cable, al panelismo, a los aparatos chatos, a las enésimas pulgadas, a casi todo. Tan previa, que había un sólo canal y que, para que la imagen quedara estable, uno tenía que levantarse del sillón y darle un golpecito a eso que parecía más un mueble que un televisor. Y entonces las rayas (a veces verticales, a veces horizontales) paraban.

En esa era de los palotes de la TV argentina, una mujer se animó a mostrar sus recetas frente a cámaras sin imaginar que, 71 años después, la cocina iba a condimentar casi toda la programación.

Lo que la inolvidable Doña Petrona C. de Gandulfo hizo en 1952 -un año después de la inauguración de la tele- con sus Variedades hogareñas en el viejo Canal 7 terminó siendo la semilla de este banquete que se sirve a diario. Y a toda hora. Literalmente, de la mañana a la noche en la TV abierta.

Betular, De Santis y Martitegui, los chefs con más rating de la TV. Foto Juano Tesone

Betular, De Santis y Martitegui, los chefs con más rating de la TV. Foto Juano Tesone
Si bien desde lo de Petrona hacia acá siempre hubo algún que otro cocinero en un estudio, nunca hubo tantos como ahora. De hecho, hay más chefs y aspirantes a chefs que actores. Se trata de un fenómeno que durante siete décadas se venía preparando a fuego lento y, en plena pandemia, aceleró su cocción.

Y de pronto la grilla quedó tomada por la gastronomía en todos los formatos posibles: como segmento en noticieros o magazines, como reality, como servicio, como entretenimiento, como show, como microprograma, como un espacio empático, a tono con el boom culinario que arde en las redes sociales.

Y, como para fijar la idea de esta avanzada temática, lo más visto actualmente de los siete canales de aire es un concurso de cocina: MasterChef (a las 23, por Telefe) encabeza la tabla con un promedio de 12 puntos en lo que va de mayo. No todos triunfan en el rating, es cierto, pero por varios motivos la mayoría de las nuevas producciones televisivas tiene más recetas que guiones.

Por eso Clarín decidió consultar a los personajes centrales de esta historia para desmenuzar las claves de este menú libre en claro ascenso.

Los protagonistas

Donato de Santis, una de las figuras de MasterChef, entiende que “estamos frente a una nueva forma de entretenimiento. Una buena parte de los que siguen fanáticamente este movimiento ni siquiera cocina. Son meros espectadores. Realmente las redes son catalíticas y responsables de este movimiento que ya es mundial: la cocina parece haberse vuelto más popular desde que los platos se viralizan por internet”.

Jimena Monteverde lleva 18 años en la TV. Además, es la elegida de Mirtha Legrand. Foto Emanuel Fernández

Jimena Monteverde lleva 18 años en la TV. Además, es la elegida de Mirtha Legrand. Foto Emanuel Fernández
Para Jimena Monteverde, la elegida por Mirtha Legrand para sus mesas y ahora directora de su Escuela de cocina (a las 17.30, por Elnueve), “el auge se dio en plena pandemia, con muchos de nosotros compartiendo recetas y tips desde todos lados. La gente le encontró el gustito a prepararse lo suyo, a sorprender al otro con un toque gourmet o con un plato recordado de la abuela. Entre todos fuimos armando un camino de aprendizaje, de enseñanza, de juego, de servicio, de soluciones caseras. Todo ese movimiento llevado a la tele se explica también desde el placer que da ver cocinar”.

Con amplia formación gastronómica, ella se inclina más por “hacer preparaciones simples, no excluyentes. Busco que el que está del otro lado se anime a hacerlo, sin miedo. Lo mío ahora va por el lado de ‘Vamos con lo que tenés a mano, con las ofertas, con qué hacer cuando tenés 3 kilos de zapallitos que conseguiste a buen precio’. Sería algo así como ‘Hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos’. Siempre sale algo bueno. A mí me encanta encontrarle la vuelta a lo que hay a mano y ponerle onda”.

Y su estilo gusta. No en vano, Jorge Guinzburg se la llevó en 2006 para sus Mañanas informales de El Trece cuando ella recién estaba incursionando en la tele, en un magazine matutino del viejo Canal 9.

Monteverde combina oficio y humor en su

Monteverde combina oficio y humor en su «Escuela de cocina», por Elnueve.
Versátil para estar a la altura de los distintos conductores que tuvo al lado, Monteverde sabe adaptarse: “Siempre supe amoldarme sin perder mi estilo, que es bastante descontracturado. Más de uno habrá dicho ‘Uy, esta mina está re chapita’, pero realmente uno puede pasarla muy bien cocinando y cocinando en la tele. Alguna vez hice bromas con que tal cosa sería para El Gourmet, donde hay una línea determinada, donde no se ve desorden, si se te quema algo se edita y está bien que así sea porque es una señal especializada en eso. Sería como una buena serie”.

¿Y lo suyo, Jimena, qué sería?: “¿Lo mío? Un sainete”, regala quien ya tiene contrato firmado con Mirtha para cuando se dé su regreso a la pantalla. ¿Será por América, ahora comandado por Marcelo Tinelli?

Su casi tocaya -al menos fonéticamente- Ximena Sáenz es piedra fundacional de Cocineros argentinos, el ciclo de la TV Pública que debutó el 5 de enero de 2009. Para ella, “una de las cosas que cambió fuertemente es que la cocina ya no está asociada a un sólo género. Tal vez en la época de Doña Petrona, y hasta varios años después, la cocina que se comunicaba en la tele era la cocina doméstica, que era para la mujer. Estaban ‘las cocineras de la tele’, como Choly Berreteaga, para el ámbito doméstico, y algunos pocos cocineros hombres para el ámbito ‘restauranter’, como el Gato Dumas o Francis Mallmann».

Ximena Saenz está desde el primer programa de

Ximena Saenz está desde el primer programa de «Cocineros argentinos».
Y agrega que «después eso se fue modificando con la llegada de El Gourmet y con el cambio de rol de la mujer, y me parece que ahora hay más público para esas cosas, porque los hombres están tan interesados como nosotras”.

Conductora del ahora rebautizado Cocineras y cocineros argentinos (lunes a viernes a las 13.30 y domingos a las 14.30), Sáenz siente que “la sociedad, en un sentido, está bastante hedonista. Como que la gente le da mucha importancia a lo que come, a lo que pide cuando sale, a las nuevas tendencias… Esto, obviamente, el que puede hacerlo. También creo que este auge está potenciado por Instagram, en donde hay 800 mil personas enseñando a cocinar de una manera muy dinámica y excelente. Entonces cada vez se va copando más gente. El boom de la cocina en TV, evidentemente, es un fenómeno que se construye desde varios frentes”.

¿Hornalla mata galán?

Este tsunami culinario también se dio en plena retirada de la ficción nacional, empujada por las condiciones pandémicas: no se podía producir por las restricciones sanitarias y, luego, por las económicas. De hecho, actualmente hay una sola tira al aire: Argentina, tierra de amor y venganza 2 (a las 23.15, por El Trece), que suele medir la mitad de lo que marca MasterChef.

La consolidación del furor culinario también se apoyó sobre un pilar fortalecido con el tiempo: el de las señales especializadas en gastronomía, como en su momento fue Utilísima Satelital o como desde hace 23 años es El Gourmet. Pero el cable es otro cantar, que quedaría -esta vez- por fuera de este análisis, dado que tiene programación, ritmo, público e intereses diferentes.

Guillermo Calabrese y Ximena Saenz, en los tiempos en los que él comandaba el programa de la TV Pública.

Guillermo Calabrese y Ximena Saenz, en los tiempos en los que él comandaba el programa de la TV Pública.
De Utilísima, precisamente, era uno de los ciclos que Ximena Sáenz veía de chica: “Era fanática de Todo dulce, que conducía Maru Botana”. Y entre sus referentes en pantalla nombra a Francis Mallmann y a Narda Lepes (fue su coequiper en la TV): “Ella cambió la forma de comunicar cocina, supo transitar y llevar adelante este pasaje de la cocina doméstica a la profesional, haciendo de lo gastronómico en cámara un lugar canchero, asociado a lo joven. Hasta le metía rock, al principio”.

Tanto en Cocineras y cocineros argentinos como en MasterChef, Pasaplatos (a las 14.30, por El Trece, con Carina Zampini), Escuela de cocina o Ariel en su salsa, por citar algunos de esta salpimentada tendencia, “el mejor momento es cuando termina el programa”.

Palabra más, palabra menos, ésa es la frase en la que coinciden todos los consultados para esta nota: técnicos, maquilladores, panelistas, gente de limpieza, de mantenimiento, directores, productores, invitados, conductores, todos se acercan a comer lo que se cocinó. No se tira nada. No queda nada para llevar.

La cocina es servicio

Ariel Rodríguez Palacios sabe hacer de la cocina un espacio entretenido. Y didáctico.

Ariel Rodríguez Palacios sabe hacer de la cocina un espacio entretenido. Y didáctico.
Con casi 30 años frente a cámaras, Ariel Rodríguez Palacios fue el elegido de Telefe para condimentar sus mañanas (de lunes a viernes a las 11.15): “Nosotros damos un servicio, pero también somos un pasatiempo. Mostramos la cocina como una actividad práctica, entretenida. Y este avance de la cocina en la TV está acompañado por los cambios que hay en la sociedad, porque claramente hay un mayor conocimiento de lo que comemos. Hay una apuesta al bienestar desde lo culinario».

«Yo busco tirar ideas para aprovechar todo lo que tenemos a mano, propongo ser creativos con lo que hay y no desaprovechar nada”, comparte con conocimiento de causa.

Su lectura del fenómeno apunta a que “como todos nos alimentamos, para poder vivir o por gusto, hay siempre un interés detrás de la comida, eso no falla. Tiene algo que ver con lo esencial de lo humano. Y es muy placentero ver cocinar y ser testigo de eso hermoso que, finalmente, es dar de comer. Además, como contenido televisivo, es inocuo, cálido y, del otro lado, el espectador también participa, porque aprende, anota, copia, se inspira, cambia de aire… porque, si no, la cruda realidad te pasa por encima con los robos, los asesinatos, el dolor”.

La cocina en las mañanas de Telefe: en lo de Georgina hay un espacio gastronómico. En el pase, ella y Ariel hablan de todo.

La cocina en las mañanas de Telefe: en lo de Georgina hay un espacio gastronómico. En el pase, ella y Ariel hablan de todo.
El conductor de Ariel en su salsa también encuentra en esa atracción que genera este subgénero “algo aspiracional. Por eso nosotros tendemos a hacer platos posibles, accesibles y tratamos de usar términos que entendamos todos. Y si no lo entendemos, lo explicamos”.

Él, como varios de sus colegas, reconoce que “muchas veces no sale bien lo que hacemos, nos olvidamos la sal, se nos quema el aceite o se nos pasa una cocción, como le puede suceder a cualquiera. Yo prefiero blanquearlo, no pasa nada. La transparencia genera empatía. Y a mí me sale más fácil decir ‘Me equivoqué’ o ‘No salió tan bueno’ que disimular. Eso, además, le quita dramatismo al asunto y también le da un poco de alivio al que intenta hacer ese plato en su casa. Nosotros hacemos un programa seriamente, pero con alegría”.

Los números del fenómeno

Más allá de la notable cantidad de producciones de corte gastronómico, varios logran muy buen rating: a pedido de Clarín, el sitio Television.com.ar armó un listado temático con los promedios de mayo hasta esta semana, que encabeza MasterChef con 12 puntos, seguido por Ariel en su salsa con 6,3 y Pasaplatos, con 4.

Alejada de la ficción, Carina Zampini conduce

Alejada de la ficción, Carina Zampini conduce «Pasaplatos», por El Trece. Foto Maxi Failla.
Luego se hilvanan Qué mañana! (a las 10, por Elnueve, ahora a cargo de Mariano Peluffo, en lugar del chef Guillermo Calabrese, que murió el mes pasado), con 2,3 puntos, delante de Cucinare (a la 1, por El Trece) con 1,7, La cocina de los Calamaro (domingo a las 12, por Elnueve) con 1, y Cocineras y cocineros argentinos con 0,8, muy por encima de la media que logra el canal estatal (a veces, el doble de su cifra promedio diaria).

Distinta suerte corren las dos flamantes incorporaciones al menú: Pasaplatos famosos (a las 18.30, por El Trece), el reality que conduce Paula Chaves desde este lunes, debutó con un promedio de 5,6 puntos, y fue lo tercero más visto del canal, por arriba de la ficción de Polka. El otro producto recién salido del horno de América, Comer para creer -a la medianoche, con Lourdes Sánchez-, merodea el 0,7.

No está incluida en este listado La peña de morfi, porque es un magazine que combina varias disciplinas, entre ellas la ceremonia de lo gastronómico, tal cual pergeñó Gerardo Rozín cuando creó este ciclo que sabe amalgamar los placeres, con la música como ingrediente madre.

Tampoco está A la Barbarossa (a las 9.30, por Telefe), porque la cocina ocupa sólo una porción. Una porción generosa, que invita a abrir el apetito desde temprano.

Con los ratings a la vista queda claro que los números no son los de antes, porque la tele, amén de haber encendido más hornallas, tiene más frente competitivos, con el streaming como principal rival.

Como botón de muestra, el rating más alto en la historia de MasterChef fue de 24,9 puntos, el 18 de enero de 2021, en la final de la versión Celebrity que ganó Claudia Villafañe. Lo que equivale al doble de lo que marca el reality en estos tiempos. En esos días de pandemia y militancia por la masa madre, Bake Off también encontró su mejor cifra, con los 18,7 alcanzados el 13 de septiembre del 2021.

La producción de MasterChef, en una suerte de off colectivo, explica que hacer este tipo de programa “no es ni más ni menos complicado que otros. En este caso, hay que entender cómo resolver técnicamente todo lo relacionado a una cocina dentro de un estudio” y aclara que “los sobrantes que no son preparaciones se donan”.

En cuanto a la logística, ajustada para este tipo de contenidos, especifica que “se va recibiendo mercadería casi todos los días. El equipo de gastronomía se encarga de la seguridad e higiene de los alimentos y de su mantenimiento, se revisan fechas de vencimiento y el estado de la comida a medida que transcurren las horas”. En la realización del ciclo trabajan unas 100 personas.

Pero la tendencia no se construye únicamente de lo más visto, sino de la enorme cantidad de ingredientes que completan la carta que ofrece la TV abierta (hay gastronomía en seis de los siete canales de aire), que contempla -entre muchos otros- a “Las recetas de la sette”, la sección que rescata “viejos sabores de la abuela” en El cálamo y su mensaje (los domingos a las 8).

También está el segmento del chef Nelson en Shalom AMIA (domingo a las 10) y la receta en 5 pasos que un integrante de Cocineras… enseña en el final de Mañanas públicas (lunes a viernes a las 10), los tres por la TV Pública.

Se necesitaría más espacio si uno quisiera citar todos los rincones en los que la comida logra un primerísimo primer plano. No faltará quien diga que no está incluido en estas líneas, cuyo objetivo busca entender el maridaje perfecto entre la cocina y la TV, que va mucho más allá de las palabras compartidas entre una y otra, como menú, grilla, corte, congelar, cámara, aire, prensa o cobertura.

No faltará mucho, tampoco, para que alguien patente el shippeo (el enlace entre dos nombres partidos para bautizar modernamente a una pareja) de #Telecina. O #Cocsión. Sí, con “ese” de sabor.

Petrona C. de Gandulfo, la pionera

Se pintaba los labios color carmín, aunque en cámara salieran grises. Eran tiempos de blanco y negro, tiempos de revolución tecnológica, y Doña Petrona C. de Gandulfo supo aprovecharlos. Pocos meses después de la inauguración de la TV -el 17 de octubre de 1951- ella hizo historia.

La inolvidable Doña Petrona C. Gandulfo. Abrió un camino televisivo que nadie podía imaginar.

La inolvidable Doña Petrona C. Gandulfo. Abrió un camino televisivo que nadie podía imaginar.
Pionera en eso -tan en uso hoy- de cocinar frente a cámaras, cuando debutó ya no era “la señora de Gandulfo”, pero su segundo marido no se opuso a que su vieja identidad conyugal siguiera como marca indeleble.

Nacida en Santiago del Estero el 29 de junio de 1898, Petrona Carrizo creció ayudando en el comedor que su mamá había montado en la provincia: la nena se lucía con el repulgue y la masa hojaldrada.

Luego fue cocinera en una estancia, conoció a Oscar Gandulfo, se mudaron a Buenos Aires y se casaron en 1923. Se especializó en costura y tejido, pero en 1928 fue elegida por la Compañía Primitiva de Gas para formarse con las técnicas de la academia de Le Cordon Bleu y poder demostrar su magia sobre las hornallas a gas. Cautivaba en la vereda del Bazar Dos Mundos. De haber existido las selfies en esa época, la hubieran vuelto loca.

Su primer libro de cocina, una biblia gastronómica que lleva su nombre el título, ya superó las 120 ediciones.

Escribió columnas, trabajó en radio y, en 1952, llevó sus Variedades hogareñas a la TV. Y también se llevó a Juanita, la mujer que la ayudaba en casa. Formaron una dupla memorable.

Durante más de 20 años, Petrona brilló en ese clásico televisivo que fue Buenas tardes, mucho gusto. Murió a los 93 años. Dejó una insuperable receta de un flan de 12 huevos y una certeza: no habrá otra igual.

WD

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