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La campeona del asado que rompió con el machismo en la parrilla y ahora le llueven ofertas de trabajo

Natalí Suárez Pardo, de San Luis, ganó el Campeonato Federal del Asado. A sus 39 años, se convirtió en la primera mujer en conseguir este galardón. Cuenta que tenía 12 años cuando debutó en un parrilla. Se enamoró tanto de ese oficio que hoy es su profesión y pasión. Sus padres le dieron la primera lección. Ellos eran dueños de una empresa de eventos y en un ocasión hicieron un asado. Ese fue el momento que la marcó

“Arranqué muy chiquita y pienso seguir relacionada a esto toda la vida porque es lo que más amo hacer. Me hace sentir plena”, le dice a Clarín. Ayudando a su familia fue la manera que aprendió. “Había que hacer el canapé y un montón de cosas para la cantidad de gente que había en los eventos”, recuerda.

Dice que su mamá fue su primera maestra y gran inspiración. “Mi vieja tenía que aprender a cocinar para darle de comer a sus hermanos porque eran muchos. Mis abuelos no estaban porque trabajan. Entonces había que cocinarles por lo que poco que tenían. Eso le dio mucha cancha. Yo aprendí mucho de ella“, comentó.

Cuenta que el asado fue siempre su gran pasión. Y que desde siempre la miraban raro cuando lo contaba. “Nadia podía entender que me gustara tanto. De hecho, no me creían”, recuerda.

Después del colegio, ella pensó en seguir otra profesión. “Quería hacer arquitectura pero era muy cara y no la podía solventar”. Mientras tanto, seguía trabajando en eventos con su padres. “Abren un restorán y yo trabajo con un chef que me enseña los distintos tipos de cortes”, recuerda. Pero en San Luis no existía la carrera de gastronomía. “Yo no sabía que eso existía. Ahí empecé a investigar y al poco tiempo pude estudiar en Mendoza”, cuenta.

Ganadora. Natalí alza el trofeo en el Obelisco.

Desde el comienzo, sintió el rigor de la profesión. Y se exigió mucho. “Mi pensamiento es que si voy a manejar una cocina, tengo que saber todo lo que se hace ahí”. La gastronomía la llevó por todos lados. Estuvo viviendo en Misiones, después en Chile, donde estuvo a cargo de dos restoranes en San Pedro de Atacama. “Mi sueño era llegar a México. Pero llegué hasta Ecuador. Después me volví porque mi viejo se enfermó. Más trade me fui a Brasil. Ahí estuve trabajando en un lugar en la playa. Estuve viajando diez años“, agrega.

Una mujer en la parrilla

Natalí confiesa que fue duro hacerse un lugar en la profesión. Que las primeras experiencias fueron difíciles. Pero que luego de un tiempo comenzó a ganar seguridad y de cada una se llevó algo positivo. “Gané con el tiempo mucha tranquilidad. Eso se nota cuando estoy frente a la parrilla. Y se nota que no es la misma que las de los hombres, que se ponen más ansiosos. Esa tranquilidad me ayudó para hacer la diferencia en el campeonato”.

También tuvo que romper el machismo de muchos lugares. “La costumbre era que las mujeres hacían las ensaladas, las empanadas y los postres“, señala.

Natalí haciendo su arte en el campeonato.

Llegó a Buenos Aires como una de las finalistas. Desde el vamos, tenía por delante vencer a más de 20 colegas, que estaban tan preparados como ella.

Sin embargo, a pesar que desde afuera se veía como una tarea imposible, ella comenta que nunca estuvo nerviosa. “Uno de los puntos que me hizo ganar fue la tranquilidad con la que trabajé. Hasta yo me sorprendí. Desde el momento cero, sentí una seguridad increíble y eso es vital en un momento así. Pero sigo pensando que todo es una locura”, asegura.

En unas semanas viaja a Bélgica para representar al país en el mundial del asado. “Estoy ahora con la cabeza en eso”. Confiesa que se siente abrumada. “Me llaman de todos lados, nunca tuve tanta exposición en mi vida como ahora. Desde que gané, comenzaron a llover ofertas de trabajo“. Pero dice que su sueño es tener algo propio en Argentina. 

El toque propio

Su parrilla se destacó por la magia que le puso Natalí al asador. Como el resto de los participantes, tenía que asar un número determinado de cortes. Pero ella decidió agregarle “emplatados”, que -asegura- fue el toque distinto que la hizo destacarse en la competición.

Natalí, presentando sus platos al jurado.

Jugué mucho con las verduras. Eso le dio mucho color a la comida. Traje productos típicos de San Luis, que también le dio un toque regional al asado”, comentó.

Si bien ella dice que en todo momento se sintió segura, confiesa que ya “llegar al campeonato” era una meta cumplida. Agrega que se alegró muchísimo cuando se enteró, antes que le dieran el premio, que el ganador irá a representar a la Argentina en el próximo mundial en Bélgica. “Eso no lo esperaba. Estoy orgullosa de representar a mi país. Es tocar el cielo con la mano”, dice.

Los consejos de la campeona

Natalí también es generosa a la hora de compartir sus secretos. Esos que, además de la templanza, le permitieron alzarse con el trofeo de campeona. En una nota con Clarín Gourmet, la parrillera contó cómo hacer una parrillada perfecta.

La parrilla. Recomienda una baja, para controlar mejor el fuego, de buen hierro y que tenga un enrejado fino para que no se caigan las achuras. Y después de usarla, la limpia con papel de diario o cepillos de acero.

El fuego. Usa mitad de leña de algarrobo (por su aroma y el ahumado que le aporta a la carne) con mitad de carbón “para que dure más el calor de la brasa”. Para encender el fuego, arma un mecherito en el centro con papel y aceite vegetal. También usa la grasa de la carne o aceite usado en fritura de milanesas. “Se embebe el mechero y prende todo. En cambio para la leña, uso palitos chicos con papel y después armo una especie de casita”.

La carne. El primer consejo es hacerse amigo o amiga del carnicero. Comprar carne de animales chicos, con grasa blanca y carne de rojo natural, nunca amarronada: “Si al tocarla tiene película babosa es porque no es fresca. Y no tiene que oler a sangre”.

Uno de los cortes con los que Natalí ganó el Campeonato Federal del Asado.

Los cortes. Sus favoritos son la entraña, el vacío, la costilla y el matambre de cerdo con jugo de limón. Siempre hay que sacar la carne de la heladera 15 minutos antes.

Las achuras. Las sala cuando salen del fuego para que queden más crocantes. Los chinchulines ni los hierve ni les saca toda la grasa para que no se sequen mucho en la cocción. Tampoco los trenza “porque la unión queda blandita y el chinchulín tiene que ser crocante. Con veinte minutos por lado de fuego a baja temperatura eso está garantizado”.

La provoleta. En el campeonato, la hizo directo en la parrilla con mucho fuego, después la pasó a la provoletera y encima le puso cebolla morada caramelizada, jengibre y menta que antes había preparado a la plancheta.

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